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¿Qué significa “ser un hombre de verdad”?

  • Foto del escritor: nomadigitalesup
    nomadigitalesup
  • 15 dic 2022
  • 3 Min. de lectura


Todo niño busca desde muy corta edad tener un ejemplo de lo que es ser “un hombre de verdad” a mis 6 años, lo que yo más quería era ver a mi padre llegar a casa, abrazarlo y aprender de él, pues se trataba de mi primer ejemplo de lo que era “ser un hombre”, pero lo que tuve fueron tardes enteras esperando a que llegara, y cuando lo hacía, era con un olor intenso a alcohol y con ganas de enseñarme a ser “hombrecito”, me jaloneaba, empujaba e intentaba provocarme para que me defendiera, reprendiendo cualquier muestra de dolor o llanto. A los 13 años yo ya lo odiaba en secreto, había engañado a mi madre, tenía otra familia y se había ido de casa, pero tenía esta idea de que quería que fuéramos amigos, me preguntaba seguido cómo estaba, pero el resentimiento por él, me impedía responder.


En el bachillerato, lo menos que deseaba era ser como él, y lo primero que hice fue buscar otro ejemplo de cómo ser un hombre y al que elegí fue a Jaider, un compañero de clase, él había estado en karate, por lo que sabía pelear, no mostraba muchas emociones y tenía un pegue con las chicas impresionante. En cambio yo, era el más calmado, introvertido y sensible de la escuela, pero eso cambió cuando intenté ser como él. Al copiarlo, empecé a verme muy serio y siempre buscaba la manera de lucir más rudo, lo que evidentemente no funcionaba, pero me hacía sentir mejor. A mis 13 años estaba intentando ser alguien más.


Por todo esto, fui aprendiendo que hay ciertas reglas que como hombres hay que seguir, o como yo le digo, el dichoso guión de vida, uno muy rígido y aburrido. No podemos llorar ni mostrar ninguna pizca de dolor, porque tenemos que aguantar como hombrecitos, no podemos mostrar cariño o amor a nuestros compañeros, pues seremos rechazados por los demás hombres y eso es lo que nos da más miedo.


Esto no es nada más que un generador de inseguridades, y el famoso guión nos dice que siempre debemos ser racionales, pero una racionalidad que está en constante lucha con decir lo que sentimos, este mismo, nos impide explorar la sexualidad, desde joven nos imponen la heterosexualidad, preguntas como ¿Ya tiene novia? ¿Si le vió esas piernas? o ¿Qué es lo que más te gusta de una mujer? son infaltables en reuniones familiares.


La cultura actual aún ve muy incómodo que los niños entren a clases de baile, canto, teatro o pintura, porque son cosas de niñas, siempre nos enseñan lo que debemos practicar, con qué debemos jugar y qué trabajos debemos hacer cuando crezcamos. Dividimos a los sexos por ideas que hemos ido replicando a causa de creencias ridículas.


A esta idea de masculinidad en que el hombre debe ser duro y sin sentimientos la hemos bautizado como masculinidad tóxica, pero no creo que sea el mejor término, pues cierra las puertas a la mejora, Brendan Kwiatkowski de Reino Unido, propuso reemplazar este término a masculinidad restrictiva, ya que cerca toda emoción, sentimiento o forma de expresión a niños, jóvenes y adultos, y esta es la razón por la que vemos a algunos hombres peleando entres sí, denigrando y pisoteando a otras personas, es la misma razón por la que el año pasado, se registraron 8981 casos de acoso escolar en Colombia, y es la misma razón por la que más de 140 mujeres han sido víctimas de feminicidios en el país.


Desarrollamos a hombres que solo ven por sí mismos, que no saben quienes son, tienen problemas de identidad y por eso terminan yendo contra su propia humanidad, les hemos enseñado a usar sus puños para defenderse del mundo, pero no a usar su corazón, es aquí cuando yo digo que sí todo lo anterior significa ser hombre para la cultura colombiana, no quiero ser uno de esos.




Ser hombre no está ligado a que tan fuerte eres, o si eres capaz de pasar una mala racha sin llorar, un verdadero hombre, es aquel que se conoce en todas su facetas y no teme mostrarse tal cual es. Los hombres no se miden por la cantidad de mujeres con las que han tenido relaciones sexuales, sino por el valor que tienen para actuar sin afectar al prójimo. Tu sexualidad, color favorito o pasatiempos no delimita la cantidad de hombría que puedes o no tener, pues para ser hombre no existe un manual el cual seguir al pie de la letra. La sociedad en que vivimos necesita actualizar el concepto de “hombre” que nos han vendido por años, pues de las nuevas masculinidades dependen la liberación del mismo hombre, y por consiguiente, de todos aquellos que de manera directa o indirecta, sufren a causa de las creencias machistas que impiden la expresión del ser.


Y por si se lo preguntan, actualmente solo soy yo.


Kelvin Ropero - Persona no binaria




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